Vicent Escrivà

Vicent Escrivà, con un pie en la tierra y el otro siempre a punto de zarpar, es un autor de fronteras.


Su escritura habita en el territorio que separa al «mercenario» del «poeta», al «cínico» del «platónico», a la «fiera» de la «herida». 


Un «filólogo-maniático» que escribe como un ZAP del ejército, un «arqueólogo loco» que excava en el «mundo perdido» del alma humana. Su obra no decora la realidad, la detona. Cartografía las «colisiones», los «abandonos» y la «extraña belleza» de la «reparación». En sus manos, la prosa es un cuchillo afilado y la poesía, «pólvora y sal». Este libro es su «informe de batalla» más personal. Una colección de poemas que actúan como «dosier» de un hombre roto, seguida de una historia que es, a la vez, una «demolición» y una «construcción». 


Es la crónica de cómo dos «náufragos», un «capitán» y una «fiera», encuentran un nuevo «norte» en las «ruinas» del otro. No es una lectura cómoda. Es una inmersión. Es una invitación a deslizarse «bajo la línea de flotación».

Santiago es un capitán de la marina mercante jubilado, un hombre varado en tierra firme cuya única patria es el cinismo. Atrincherado tras una vida de ausencias, cree haber hundido su pasado a dos mil brazas de profundidad, hasta que una tarde, en un restaurante frente al mar, la sonrisa de una joven camarera detona el recuerdo de la mujer y la hija que lo abandonaron treinta años atrás. Valentina es esa camarera. 


Una psicóloga argentina exiliada de su pasado, una «fiera» herida que reconoce a otro náufrago en la mirada del capitán. Lo que empieza como un duelo de sarcasmo se convierte en un abordaje a quemarropa, una relación improbable forjada entre el rugido de una Harley-Davidson, el silencio de una inmersión a pulmón y la confesión de dos almas rotas por el abandono. Pero cuando Santiago le revela el nombre de la hija que perdió, Rocío, Valentina desata una tormenta. Movida por un instinto salvaje de reparación, urde una audaz y peligrosa maniobra para orquestar un reencuentro que ninguno de los implicados ha pedido. Su plan la lleva a ella y a Santiago hasta la consulta de una ginecóloga en Valencia, el epicentro de una verdad imposible que amenaza con demolerlo todo. 


Bajo la línea de flotación es un drama visceral sobre cómo dos supervivientes aprenden a construir un barco con los restos de sus propios hundimientos. Con una prosa poética y afilada, la novela se sumerge en los silencios, las colisiones y la extraña belleza que se esconde en las ruinas. Es la crónica de una demolición y una construcción, una historia que golpea donde duele para encontrar una redención brutal en la simple decisión de «quedarse».


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